¿Reconstruir?

 

Por Steve Atkerson

A través de toda la historia, Dios ha levantado a hombres para llamar a la iglesia a la obediencia, a la acción o a rendir cuentas. Muchas veces estos hombres se han encontrado en la rancia lucha de decidir si deben quedarse en el sistema y atentar restaurar a la iglesia desde adentro (como los Puritanos) o si es mejor dejarla y seguirle al Señor en obediencia libre (como los Separatistas). Hombres buenos han escogido ambos caminos.

Durante el Siglo XVI, había dos reformas simultáneas. La reforma más famosa, la Protestante, fue encabezado por hombres como Martin Lutero y Juan Calvino. (Aunque Lutero comenzó como un Puritano, fue obligando cambiarse a Separatista cuando la iglesia Católica le excomulgó.) Estos reformadores Protestantes ayudaron a restaurar la teología (ortodoxia) de la iglesia con tales enseñanzas bíblicas como la salvación por gracia por medio de la fe. Estamos profundamente endeudados con ellos.

Sin embargo, los reformadores no restauraron por completo la práctica de la iglesia (ortopraxia). Como Constantino (un emperador romano “Cristiano” del cuarto siglo) cambió los templos paganos en catedrales Cristianas, los Protestantes en gran parte solamente cambiaron las catedrales Católicas en catedrales Protestantes.

Menos famosa (y para algunos, más infame) era la llamada Reformación Radical. Estos reformadores también desearon ver a la iglesia de Dios restaurada a sus orígenes neotestamentarias, no solamente en teología, pero también en su práctica. Se llamaban “radicales” por sus perseguidores. “Radicales” en el sentido de ser “extremos” o aun desequilibrados. Tristemente, sus perseguidores eran Católicos y Protestantes (esto hizo que los perseguidores mismos sean un poco infames, basandonos en Juan 13:34-35). Pero, ¿estuvieron equilibrados algunos de los grandes siervos del Señor? ¿Era equilibrado Jeremías quien andaba continuamente gimiendo (lamentando)? ¿Qué de Ezequiel, quien se acostó en su lado izquierdo por mas de un año, y después se dio la vuelta y se acostó en su lado derecho por cuarenta días? Y también Isaías, quien anduvo desnudo por tres años. ¿A usted le parecen equilibrados estos hombres? ¡En cuanto a obedecer a las escrituras, “radical” es lo que el Señor espera!

Como el establecimiento Judío no creyente perseguía a la iglesia primitiva, como los Católicos perseguían a los Protestantes, como ambos Católicos y Protestantes perseguían a los Anabaptistas, y como los Anglicanos perseguían a los Bautistas, también usted puede esperar hasta cierto grado una oposición cuando elige defender a la Verdad. Alégrese y llénese de júbilo porque le espera una gran recompensa en el cielo (Mt. 5:12).

El viaje por delante bien puede ser difícil. Desilusión, soledad, desánimo, y decepción potencialmente le esperan por delante. En tales ocasiones, mira al Señor para que El pueda obrar Su gran poder a través de su debilidad. Además, la iglesia pertenece a El y por ende cualquier problema es de El. ¡Jesús no anda preocupado por nada!

Para tener alguna esperanza verdadera de éxito en la obra de iglesias en casa, hay por lo menos dos cosas necesarias. Primeramente, debe tener un amor absoluto, decidido, resuelto e inquebrantable para el Señor Jesucristo. Este amor se expresará en una obediencia absoluta, decidida, resuelta, e inquebrantable hacia todos sus mandamientos. Así, la Palabra de Dios se debe alzar como la autoridad sin error que gobierna todo lo que se dice, se piensa, o se hace. Segundo, el grupo núcleo tiene que posesionar un amor imperecedero por los hermanos. A menos que haya un compromiso total con el Señor y con su pueblo, una iglesia en casa tendrá problemas serios (Juan 14:15, 21-24; 15:9-17).

Debemos amar a Jesús lo suficiente para traer a nuestras iglesias a cumplir con todo lo que Jesús mandó. También debemos amar a los hermanos suficientemente para aguantar sus faltas, deficiencias, e imprudencias. Sí, las personas tienen problemas. Nadie es perfecto. Por eso, los restauradores deben ser pacientes, resignados, y comprensivos con los demás en la asamblea.

Como resulta, “extremo” no es la única definición de “radical.” Viene del Latín radix y sencillamente significa “raíz.” Los reformadores radicales querían regresar, más allá de Constantino, por todo el camino hasta llegar a las raíces de la iglesia del Nuevo Testamento. Juntémonos con ellos y ayudemos completar todo lo que era bueno en ambas reformaciones. Después de que los Judíos habían estado en el cautiverio Babilónico por setenta años, providencialmente Dios levantó a un gobernante pagano quien se inclinó otorgar la libertad a los Judíos para regresar a su Tierra Prometido. Sin embargo, pocos les convenían regresar a su tierra. Era demasiado cómodo en Babilonia y demasiado destrozada Jerusalén. Solamente una minoría, dirigida por Nehemías, Esdras, y Zorobabel, se aventuró para reconstruir lo que se había perdido. Una decisión similar le enfrenta a usted. Sea cual sea, si usted elige ser un Puritano o un Separatista, ¿ayudará usted reedificar a la iglesia, o se quedará descansando en Babilonia?