Tradición Apostólica: ¿Obsoleta?
Capítulo 1
Supongamos que una iglesia del primer siglo recién plantada en Alejandría, Egipto escribe una carta a los apóstoles en Jerusalén. Imaginemos que esta iglesia esta conformada por creyentes judíos que escucharon el evangelio en una visita a Jerusalén, y luego regresaron a sus casas en Alejandría. Ya de regreso no estaban muy seguros de lo que tenían que hacer. Así que en esta carta dirigida a los apóstoles incluyeron una serie de preguntas acerca de la vida de iglesia:“Queridos apóstoles…
¿Por qué nos reunimos todos como pueblo de Dios?
¿Que deberíamos hacer en nuestras reuniones?
¿Que tan frecuentemente nos deberíamos reunir? ¿Cada sábado?
¿Es importante el lugar donde nos reunamos?
¿Deberíamos edificar un templo como en Jerusalén? ¿O al menos una sinagoga?
¿Que tipo de gobierno deberíamos tener en la iglesia?
¿Que deberíamos buscar en los líderes de iglesia?
¿En realidad necesitamos líderes?
¿Cual es el propósito de la Cena del Señor?
¿Con que frecuencia deberíamos comerla? Anualmente, como por ejemplo ¿en la Pascua?
¿Como deberíamos comer la Cena del Señor (que forma debería tener)?
¿Cómo creemos que los apóstoles, los Doce, hubieran respondido a esta carta? ¿Hubieran escrito que cada iglesia es libre de hacer lo que quiere? ¿Que cada iglesia únicamente debe orar y seguir la guía del Espíritu Santo? ¿Que cada congregación debe ser única y diferente, libre de la influencia de afuera? ¿Que la iglesia debe ser como un camaleón, que va cambiando de acuerdo a su contexto cultural? o ¿Pudieron los apóstoles responder con instrucciones muy específicas? ¿Con una forma en particular de hacer las cosas? ¿Con una agenda definida? ¿Con normas específicas?
Un problema, enfrentado por los creyentes en los últimos 2000 años, tiene que ver exactamente con lo que se debe hacer en la práctica de la iglesia de acuerdo con los patrones apostólicos. ¿Debemos seguir estos patrones neo-testamentarios? ¿Es para nosotros la práctica de la iglesia primitiva, simplemente una opción, o un mandato? ¿Son las tradiciones apostólicas, historias interesantes, o deben constituir algún tipo de norma en la práctica de la iglesia?
Nuestro problema es complejo, ya que el Nuevo Testamento no tiene mucho que decir como mandato directo concerniente a asuntos de iglesia. En la actualidad, es común considerar los patrones neo-testamentarios como opcionales. Fee y Stuart, dos profesores de Biblia de Massachussets, en ‘Como leer la Biblia por todo lo que vale la pena’ declaran lo siguiente: “nuestra presunción, junto a la de muchos otros, es que a menos que la Palabra de Dios nos diga que debemos hacer algo de manera especifica, lo que esta meramente narrado o descrito nunca puede funcionar de forma normativa” (p.97, primera edición). Es así que nadie promovería seguir el ejemplo de Jefté en Jueces 11:29a. Nuestra pregunta es si la Palabra de Dios explícitamente nos dice que “debemos” o no, copiar los patrones para la iglesia descritos en el NT.
Supongamos que “llegamos a” la conclusión de que los patrones del NT no deberían ser considerados como normativos. ¿A qué nos llevaría esto?
1. Primero, podríamos construir una gran catedral opulenta y colocar en sus paredes nuestro lema, “Nada nos unirá, excepto un mandato explícito” (¡eso realmente llenaría las bancas!)
2. Podríamos reunirnos los martes en vez de los domingos, el día del Señor, (de esta manera tendríamos menos competencia con las grandes iglesias, seríamos la iglesia diferente).
3. Siguiente, nos reuniríamos mensualmente en vez de semanalmente (esto estaría mas de acuerdo con la generación moderna, a la cual le desagrada el compromiso).
4. También podríamos optar por no tener líderes (ni pastores, ni ancianos, ni diáconos) ya que en ninguna parte de la Palabra de Dios se nos manda tener alguno. Esto sería popular en los Estados Unidos, la tierra del decidido individualismo.
5. Podríamos no tener forma alguna de gobierno en la iglesia, de ningún tipo, la nuestra estaría regida por la anarquía (cada quien podría hacer lo que le parece correcto a sus ojos en cumplimiento a Jueces 21:25). No se nos manda tener una forma de gobierno en particular.
6. La Cena del Señor podría ser celebrada cada diez años o algo así (no quisiéramos que se hiciera tan común que perdiera su significado).
7. Y ya que el NT no lo prohíbe de manera especifica, podríamos aumentar nuestra membresía bautizando niños o a los muertos (1Cor. 15:29).
8. Finalmente, los nuevos creyentes podrían estar organizados en confederaciones informales de estudios bíblicos, no en iglesias oficiales (el NT no establece que debemos formar iglesias).
Obviamente, esta “iglesia” hipotética sería bastante absurda. Sin embargo, técnicamente hablando, no violaría ningún mandato explícito de la Biblia. Lo que si estaría sucediendo sería el cumplimiento parcial de los patrones del NT para la práctica de la iglesia. La mayoría de las iglesias siguen algunos de los patrones neo testamentarios, pero no todos. La pregunta es ¿por qué no? Esto es lo que argumentamos en este estudio. Proponemos que los apóstoles tenían una manera definida y muy particular de organizar las iglesias y pretendían que aún las iglesias de nuestros días siguieran esos mismos patrones apostólicos.
Mantener la tradición apostólica es lógico
1Cor. 4:14-17 nos revela que Pablo planeó enviar a Timoteo a Corinto. Quería que Timoteo le recordara a los corintios su estilo de vida, para que lo pudieran imitar. Así que les escribió, “os ruego que me imitéis. Por esto mismo os he enviado a Timoteo, que es mi hijo amado y fiel en el Señor, el cual os recordará mi proceder en Cristo, de la manera que enseño en todas partes y en todas las iglesias.”
Notemos la uniformidad de la práctica implicada en 1Cor. 4:17b. La forma de vida de Pablo era consistente con (“estaba de acuerdo con”) lo que enseñaba “en todas partes y en todas las iglesias”. Había integridad. Un axioma de ingeniería es que la forma sigue a la función. El estilo de vida de Pablo (forma) estaba de acuerdo con lo que enseñaba (función) en todas partes y en todas las iglesias. Había uniformidad en la práctica, la cual provenía de las enseñanzas de Pablo. Lo que él creía determinaba su comportamiento. Su doctrina determinaba su trabajo. De manera similar, lo que los apóstoles creían con respecto a la función de la iglesia habría afectado de manera natural la manera como las organizaron (la forma de la iglesia). Es así que es lógico aferrarse a la tradición apostólica.
Si alguien entendió el propósito de la iglesia, fueron los apóstoles. Ellos fueron escogidos y entrenados personalmente por Jesús en más de tres años. Luego, nuestro Señor pasó cuarenta días con ellos después de Su resurrección. Finalmente, les envió el Espíritu Santo para enseñarles cosas que Jesús nunca les enseñó (Jn. 14-16). Es así que todo lo que Jesús enseñó a los apóstoles acerca de la iglesia se reflejó en la manera como éstos las establecieron y organizaron.
En Tito 1:5 Pablo le escribió a Tito, “por esta cause te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente…” Es evidente a través de este versículo que los apóstoles habían establecido una manera de cómo querían que las cosas fueran hechas. A cada iglesia no le fue otorgado el encontrar su propia manera de hacer las cosas individualmente. Obviamente había un tipo de mandato, patrón o tradición, que se seguía en la organización de las iglesias. Así pues, en 1Cor. 11:34, Pablo escribió, “las demás cosas las pondré en orden cuando yo fuere” (RV)
El primer teólogo de la Iglesia Bautista del Sur que llegó a escribir algo al respecto, fue J. L. Daga, miembro fundador de la Primera Iglesia Bautista de Atlanta y profesor de teología en la Universidad Mercer en Macon, Georgia. Daga escribió en 1858 que los apóstoles “nos han enseñado con su ejemplo a organizar y gobernar las iglesias. No tenemos derecho a rechazar su instrucción e insistir en que nada debiera unirnos excepto los mandatos explícitos. En lugar de escoger caminar en el camino de nuestras propias ideas, deberíamos deleitarnos en caminar en las huellas de aquellos hombres santos de los cuales recibimos la Palabra de Vida… el respeto al Espíritu por el cual fueron guiados debería inducirnos a preferir sus formas de organización y gobierno a lo que nuestra sabiduría inferior podría sugerir” (Manual of Church Order, p. 84-86).
Mantener la tradición apostólica es elogiable
En 1Cor. 10:31 – 11:1 Pablo les ruega a los corintios que “imiten” su ejemplo: “Si pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios. No seáis tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios; como yo también en todas las cosas agrado a todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos.”
El contexto inmediato se refiere a buscar el bien de otros y agradar a otros, como un medio usado por Dios para traerlos a la salvación. La palabra “imitar” (1Cor. 11:1) proviene de mimatai, raíz de nuestra palabra “mímica.” Evidentemente, para ellos este mandato de imitar a Pablo no siendo piedra de tropiezo trajo a la mente una nueva situación que estaban experimentando los corintios, y en la cual estaban realizando un buen trabajo: el velo en la cabeza. Es por esto que el 11:2 empieza con, “Os alabo porque en todo os acordáis de mí y guardáis las tradiciones con firmeza, tal como yo os las entregué.” (La Biblia de las Américas)
En el griego, la palabra común para “enseñar” es didaskalia (raíz de “didáctico”), pero esa no es la palabra usada aquí. En su lugar, la palabra usada es paradosis (“tradición”). Así pues, La Biblia de las Américas, usa aquí “tradiciones” en lugar de “enseñanzas” (NVI). De acuerdo con BAGD, p 615 una tradición es “aquello que es transmitido” (información, costumbre). Webster dice que es un patrón de pensamiento o acción heredados. Una definición común sería, “las cosas que las personas hacen de manera regular.” Esta misma palabra griega (en forma de verbo) es usada en 1Cor. 11:23 (“transmití”) en relación con la Cena del Señor. El asunto con la tradición es que es algo transmitido, de generación en generación.
Siguiente, considere la palabra “todo” (1Cor. 11:2). La palabra “todo” significa “todo lo que existe” o por lo menos “todo lo que pertenece al sujeto” (Webster). ¿Qué tenía Pablo en mente cuando escribió “todo” en 1Cor. 11:2? Os alabo porque en todo os acordáis de mí y guardáis las tradiciones con firmeza, tal como yo os las entregué. ¿Cómo se podría aplicar “todo” al mandato de la iglesia? El uso de la palabra “todo” sugiere que la intención de Pablo va más allá de la exhortación que encontramos en 1Cor. 10:31 – 11:1 (evangelismo). Esta a punto de pasar al próximo tema: el velo de la mujer.
¿Qué es lo que indican las palabras “tal como” (11:2) acerca del grado de cumplimiento a las “tradiciones” de Pablo? Se adhieren a cada ápice; una especie de ¡efecto fotocopiador! Pablo los elogia por mantener sus tradiciones “tal como” (kathos) se las había transmitido. Evidentemente, los apóstoles diseñaron que las iglesias imitaran las tradiciones (patrones heredados) que ellos establecieron. El problema en particular tratado en 1Cor. 11 es el problema del velo.
Una paradoja interesante puede ser observada con respecto a la tradición. La misma palabra (paradosis) usada por Pablo en 1Cor. 11:2 fue usada también por Jesús en Mt. 15:1-3. Jesús les dijo a los fariseos, “¿por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición?” Asombrosamente, mientras que Jesús refutaba la tradición de los fariseos, Pablo bendecía a los corintios por seguir la tradición de un apóstol. La tradición judía rompió el mandamiento de Dios. La tradición apostólica es consecuente con los mandamientos de Jesús. Es así que mantener la tradición de los apóstoles es elogiable, como lo vemos en el elogio de Pablo a los corintios.
Mantener la tradición apostólica es universal
Es interesante notar como Pablo calló a aquellos que se inclinaban a contender con respecto al mandato cristiano. Para hacerlo, hizo un llamado a la práctica universal de todas las otras iglesias: “si alguno quiere ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios” (1Cor. 11:16).
Se suponía que esta declaración debía impresionar a los que contendían, ser de influencia para resolver el argumento. Obviamente un énfasis previo había sido dado a ciertas prácticas que se suponía debían ser hechas de la misma manera en todo lugar. Así, 1Cor. 11:16 más adelante nos indica una uniformidad de “práctica” en las iglesias del NT.
El alcance de este estudio va más allá de lidiar con las particularidades del velo. El punto es que Pablo esperaba que todas las iglesias hicieran la misma cosa. Solo darse cuenta que una era “diferente” fue argumento suficiente para callar la oposición.
En 1Cor. 14:33b-34, se habla de algo más que era realidad en “todas” las congregaciones (plural): “Como en todas las iglesias de los santos, vuestras mujeres callen en las congregaciones.” Sin tener en cuenta la aplicación correcta de este versículo, notemos como Pablo apela a un patrón universal en todas las iglesias como base para el estándar. Así, 1Cor. 14:33b-34 indica una uniformidad de práctica en las iglesias del NT.
Siguiente, notemos como Pablo reprendió a los corintios en 1Cor. 14:36, “¿Acaso ha salido de vosotros la Palabra de Dios, o solo ha vosotros ha llegado?” La respuesta obvia a ambas preguntas es “no.” La reprensión de Pablo en 1Cor. 14:36 igualmente indica la uniformidad de práctica entre las iglesias del NT La reprensión vino por hacer algo diferente a lo que las otras iglesias estaban haciendo. Evidentemente se esperaba que todas las iglesias siguieran los mismos patrones en sus reuniones. Mantener la tradición apostólica debe ser universal.
Jim Elliot, un mártir misionero, escribió, “El punto crucial está en si Dios ha revelado un patrón universal para la iglesia en el Nuevo Testamento o no. Si no lo ha hecho, entonces haremos algo hasta que funcione. Pero estoy convencido que nada tan querido por el corazón de Dios, como la conducta corporativa de Su novia, podía ser dejado sin instrucciones explícitas. Estoy plenamente convencido que el siglo 20 no ha imitado en forma alguna este patrón en su método de reunir a la comunidad en forma de iglesia… es mi compromiso, si Dios tiene un patrón para la iglesia, encontrar y establecer ese patrón, al costo que sea necesario” (Shadow of The Almighty: Life and Testimony of Jim Elliot).
Mantener la tradición apostólica trae consigo la pacífica presencia de Dios
El punto principal de Fil. 4:4-7 es que debemos regocijarnos en el Señor, tener paz de Dios sin importar las circunstancias: “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios con toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.”
“Adiós” es una forma corta de decir “Dios sea contigo.” En el siguiente párrafo de su carta (Fil 4:8-9) la iglesia de Filipo recibe el secreto de cómo tener al Dios de paz con ellos. Por extensión, esta también puede ser una verdad para nuestras iglesias: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros.”
Por razones obvias, Fil. 4:8 es un versículo popular para memorizar. Sin embargo mientras más enfatizamos en el 4:8, más se parece negar el 4:9 mediante el cual, los filipenses fueron instruidos a practicar “todo” lo que habían aprendido, recibido, oído o visto en Pablo. ¿No incluiría este “todo” la manera como vemos que Pablo organizó a las iglesias en el NT? ¡Rechazar la tradición apostólica es pasar por encima de la bendición de Dios!
Watchman Nee, en The Church And The Work: Rethinking The Work, escribió, “Hechos es el ‘génesis’ de la historia de la iglesia, y la iglesia en los tiempos de Pablo es el ‘génesis de la obra del Espíritu… debemos retornar a ‘en el principio.’ La eterna voluntad de Dios es únicamente lo que Dios ha establecido de antemano, en el principio, como nuestro ejemplo. Es el estándar divino y nuestro patrón para todos los tiempos… Dios ha revelado Su voluntad, no solo dando órdenes, sino permitiendo que ciertas cosas sean hechas en Su iglesia, sencillamente para que en los tiempos por venir otros miren el patrón y conozcan Su voluntad” (p. 8-9).
Mantener la tradición apostólica está determinado
En 2Tes. 2:15, se instruyó a la iglesia en Tesalónica, “sigan firmes y no se olviden de las tradiciones que les hemos enseñado personalmente y por carta.” “Tradiciones” proviene de la misma palabra, paradosis, usada en 1Cor. 11:2. A los tesalonicenses se les manda específicamente a seguir y continuar con las tradiciones de los apóstoles, ya sea que las recibieran por palabra o por carta (oral o escrita). Los apóstoles no están aquí para decirnos en persona, por palabra de “boca”, qué hacer. Sin embargo, si tenemos sus instrucciones “escritas.” El contexto en general de 2 Tesalonicenses se refiere a un entendimiento correcto de los eventos de los últimos tiempos. ¿Pero no se aplicaría también al mandato en la iglesia?
Muchos creyentes sienten que aunque la tradición apostólica es interesante, seguirla nunca ha sido un mandato. Pero, ¿qué es lo que 2Tes. 2:15 indica acerca de este problema? ¿Se ordena o se sugiere el cumplimiento de las tradiciones? De manera significativa es claramente ordenado. Debemos seguir a los apóstoles no sólo en su enseñanza y teología sino también en su práctica.
Una actitud similar es expresada en 2Tes. 3:6-7a, “que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente, y no según la enseñanza que recibisteis de nosotros. Porque vosotros mismos sabéis de qué manera debéis imitarnos” Aquí el contexto específico se refiere a un trabajo productivo frente a estar desocupado y ocioso, así el principio subyacente también se mantiene verdadero. De manera general, los apóstoles querían que las iglesias siguieran y mantuvieran sus tradiciones.
Roger Williams, fundador de Rhode Island y de la Primera Iglesia Bautista en las Américas (1600s), es otro ejemplo de un cristiano que creía que las iglesias debían esforzarse en acercarse todo lo posible a las formas y ordenanzas del NT (Liberty of Conscience, p. 106). Esta creencia guió a William a renunciar al pastorado profesional para fundar Rhode Island en un patrón neo-testamentario de separación entre la iglesia y el estado.
Consistencia
¿Qué es lo que podemos concluir con respecto al interés de Dios que nuestras propias iglesias cumplan los patrones del NT para la práctica de la iglesia? Parece evidente que cualquiera que haya sido una práctica normativa de iglesia, para todas las iglesias del NT, debe ser una práctica normativa para las iglesias de hoy. Creo que fueron precisamente estos patrones de prácticas de iglesia los que le dieron a la iglesia neo-testamentaria el dinamismo que hace tanto tiempo le hace falta a la iglesia de hoy.
Si hay algo que la Biblia ordena directamente, es obvio que se espera que sigamos ese mandato. La Biblia ordena de manera significativa el cumplimiento de las tradiciones de los apóstoles. Sin embargo, si la Biblia mantiene silencio con respecto a algo (ej. no hay ni mandato ni patrón a seguir), entonces tenemos la libertad de hacer lo que sea mejor para nosotros (siguiendo la sabiduría del Espíritu Santo). Es así que la pregunta real no es si “tenemos que hacer las cosas de la manera que fueron hechas en el NT” sino: “¡por qué querríamos hacer las cosas de alguna otra manera!”
El mundo romano ha desaparecido para siempre. Hay una gran diferencia entre mantener la tradición apostólica y copiar, sin pensar, todo lo visto en el NT (como usar sandalias, escribir en pergamino, estudiar con lámparas de aceite, usar túnicas, etc.). La clave es concentrarnos en la práctica de la iglesia en el NT Claro que tenemos que tener cuidado de no hacer patrones de las cosas que no son patrones en el NT Por ejemplo, el “comunismo” cristiano de Hechos 6 fue un evento en particular de una iglesia en particular. Es una opción para cualquier creyente de cualquier época, pero ni es un mandato ni un patrón del NT Lo mismo podría decirse en Hechos acerca del voto de Pablo de no cortarse el cabello.
¿Cuáles son algunas tradiciones apostólicas que todavía deberían estar uniendo a la iglesia de hoy?
1. La Cena del Señor tomada como una comida completa.
2. La Cena del Señor compartida semanalmente.
3. La Cena del Señor tomada como la razón principal para reunirse cada semana.
4. Reuniones de iglesia abiertas, interactivas, participativas.
5. La edificación mutua, el ánimo y la comunión como metas de las reuniones de iglesia.
6. Gobierno de la iglesia por consenso (ancianos que guían más que ancianos que gobiernan iglesias).
7. Líderes entrenados localmente.
8. Consejo de ancianos en la iglesia que es formado allí, masculino, plural y no jerárquico, liderazgo de servicio.
9. Iglesias en casas (congregaciones pequeñas).
10. Reuniones regulares en el Día del Señor (domingos).
11. Bautismo únicamente de creyentes.
12. Separación de la iglesia del estado.
13. Un cuerpo regenerado de la iglesia.
14. Niños presentes en las reuniones de iglesia.
15. Una iglesia basada en la comunidad (comunión diaria).
16. Reproducción y equipamiento de la iglesia a través del ministerio de obreros itinerantes de la iglesia (apóstoles, evangelistas).
Lo que aquí argüimos es un poco de consistencia. La mayoría de las iglesias ya siguen algunos de estos patrones, pero no todos. La pregunta es, ¿por qué no? Esta consistencia es especialmente importante ya que los apóstoles esperaban que todas las iglesias siguieran sus tradiciones “tal como” éstas fueron transmitidas. Claro está que Jesús debe ser el centro de una iglesia o nada de esto funcionaría y ¡se desintegraría! Tal como lo dijo El, “separados de mí nada podéis hacer.”
¿Existen excepciones aceptables para seguir los patrones del NT? Un anciano de la iglesia en Londres, Beresford Job comenta, “Debemos asegurarnos de no permitir que, debido a situaciones extenuantes, desviaciones de la norma permitida bíblicamente terminen convirtiéndose en la norma. Déjenme ilustrar esto con el bautismo. El bautismo bíblico, así como la tradición apostólica para la forma como funciona la iglesia, es un mandato del Señor. Y aunque su forma actual no es ordenada en ningún lugar, sabemos por la manera como lo realizó la iglesia primitiva (nuevamente la tradición apostólica), que debía ser realizado después de la conversión, en agua y sin un periodo intermedio de tiempo. (Doy por sentado la inmersión mínima ya que de hecho eso es lo que significa la palabra bautismo como una transliteración del griego baptizo.) Ahora, con justa razón estaríamos preocupados al saber que somos libres de hacer los cambios referentes a quién puede ser bautizado, su forma, o de hecho su tiempo; y somos concientes que desde hace mucho tiempo los creyentes han masacrado cada una de estas maneras. Así que nuestra posición sería que una persona debe ser bautizada tan pronto como hace su profesión de fe en Jesús y bajo completa inmersión en agua, para que de esta manera esté basado en la enseñanza de la Palabra de Dios. Pero ahora vamos a dirigirnos al escenario donde el cuadripléjico postrado en su lecho se acerca al Señor. El bautismo, como es ordenado y ejemplificado en el Nuevo Testamento, está fuera de cuestionamiento en tal circunstancia, también esta bastante claro que aparecer con otra forma más apropiada de bautizar a alguien tan particular como aquel, no solo estaría bien sino que sería aceptable en nosotros. Y en tal circunstancia podríamos técnicamente salirnos de la enseñanza de las Escrituras, aunque sometidos plenamente a su intención y espíritu. Pero aquí está el punto: nada de lo que acabo de mencionar podría aplicarse a la conversión de una persona físicamente capaz – la forma normal tendría que ser empleada para que las cosas se den de la manera que el Señor quiere. Nadie tampoco podría argüir el bautismo de alguien que no hubiera respondido a Jesús por medio de la fe, porque eso iría en contra de la propia naturaleza del bautismo, aun cuando su forma externa estuviera de acuerdo con la Escritura.”
Darryl Erkel, defensor de avivamientos de iglesia, ha señalado que “el peligro es hacer de diversos patrones neo-testamentarios una forma de legalismo mediante el cual empezamos a menospreciar o a distanciarnos de nuestros hermanos porque no hacen las cosas de la manera que pensamos deberían ser hechas. Siempre debemos tener cuidado de no dar a otros la impresión de que su iglesia es falsa o de que Dios no puede usar su iglesia porque no está siguiendo los patrones apostólicos tan de cerca como nosotros. ¡Eso no es otra cosa que puro orgullo! Por otro lado, busquemos oportunidades para respetuosamente demostrar con mucho tacto que hay una mejor manera – una que es más propicia para el crecimiento espiritual del pueblo de Dios – por que el propósito de la iglesia neo-testamentaria se alcanza mejor siguiendo la forma de la iglesia del Nuevo Testamento.”
Recordemos la declaración de los profesores Fee y Stuart ¿lo que es simplemente narrado o descrito nunca podrá funcionar como una forma normativa? En la segunda edición de su libro, de alguna manera cambiaron su declaración. Ahora se lee, “a menos que las Escrituras nos digan de manera explícita que debemos hacer algo, lo que es narrado o descrito no funciona como una forma normativa – a menos que pueda ser demostrada en otros aspectos que el autor pretendía que funcionara en esta manera” (p. 106, segunda edición). Hemos intentado demostrar que de hecho los apóstoles diseñaron que las iglesias siguieran los patrones que ellos dejaron para el orden de la iglesia.
Resumen
1. Dios guía por patrones (tradición) tanto como por preceptos (enseñanza).
2. Los patrones en el NT son para unir a las iglesias de todos los tiempos y lugares.
3. La tradición apostólica es igual en autoridad a la enseñanza apostólica.
4. Los principios esenciales (lo mínimo) de la iglesia neo-testamentaria son: un compromiso con la tradición apostólica, la celebración semanal de la Cena del Señor como una comida completa, reuniones de iglesia interactivas, gobierno de la iglesia por consenso (guiados y no gobernados por los ancianos), e iglesias basadas (y del tamaño) de hogares.
5. Sin Cristo como el centro de las cosas, los patrones se convierten en legalismo y muerte, una forma vacía, un cascaron sin nada por dentro. Necesitamos el odre, pero más importante, necesitamos el vino. Ambos tienen su lugar. Cualquiera de ellos sin el otro es problemático.
6. Seguir los patrones del Nuevo Testamento no significa ciegamente intentar recrear la cultura romana (como usar túnicas, escribir en papiros, encender lámparas de aceite, etc.) El problema aquí es la práctica de la iglesia. Debe haber razones obvias detrás de las prácticas que seguimos.
7. Seguir los patrones neo-testamentarios no significa que todas las iglesias luzcan exactamente iguales (como cortadas por un molde). De hecho habrá similitudes en lo básico (vea el resumen #4), pero también existe libertad dentro de las fronteras de la forma.
8. Las iglesias bíblicas en casas no están basadas en programas o en edificios como muchas de las iglesias modernas lo están. Debido a esto, algunos han concluido de manera errada que estamos en contra de la organización. La fidelidad a nuestro Señor y a Su Palabra necesariamente termina en una iglesia bíblica en casa que sigue el patrón completo de Dios para Su iglesia. No debemos ser institucionales, pero debemos ser organizados. Seguir con las tradiciones dejadas por los apóstoles significa que las iglesias en casa deben tener líderes establecidos, reuniones ordenadas y de forma regular, disciplina activa en la iglesia y la Cena del Señor en comidas semanales.
Muchas de las iglesias hoy en día están firmemente arraigadas a tradiciones desarrolladas después que la era apostólica acabara (frecuentemente las tradiciones datan del siglo XIX). Aunque simpatizan con la tradición apostólica, usualmente la preferencia es dada a tradiciones recientemente desarrolladas. En tales casos, ¿no estamos siendo culpables de anular la tradición inspirada de los apóstoles a favor de nuestras propias tradiciones (Mt.15)? Judas 3 establece la fe “que ha sido una vez dada a los santos.” ¿Qué autorización tenemos para forzarla?
—Steve Atkerson
Atlanta, Georgia, USA
Revised 0/06/03
Traducido por Patricia Montenegro
